Vivir sin plástico

Recientemente se han visto imágenes por los canales nacionales que sobrecogen el alma, ver animales muertos con los estómagos hinchados de  plásticos o la isla cubierta de miles de toneladas de este deshecho inútil creado por el hombre. Parecen imágenes de un futuro capturadas para llamar la atención al hombre del presente de lo que podrá pasar dentro de algunos años. Pero nada más lejos de la realidad. Es el ahora, está pasando y puede tener un desenlace realmente crítico si no lo frenamos a tiempo.

Es lógico pensar que las naciones han de unir sus fuerzas para tomar conciencia de lo innegable, consensuar soluciones y al menos mitigar el avance del deterioro ambiental por este residuo no biodegradable. Pero afortunadamente algo se está removiendo en la conciencia de algunos ciudadanos, que apartándose de la impasibilidad, deciden actuar.

He tenido la oportunidad de conversar con una pareja excepcional, Patricia y Fernando, que han optado por el camino del activismo de suprimir el consumo de plásticos. Por lo menos lo están consiguiendo hasta unos valores altamente significativos. Este pensamiento que sigue la estela de  la corriente de “zero waste”, ha dado pie a la entrevista que a continuación tendréis la ocasión de leer. Sigue leyendo

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Planeta basura

El pasado 1 de enero China tomo una decisión vital en su economía y la concienciación de todo un país tan superpoblado, y es la de que no va a cerrar definitivamente flujo de importaciones de basura procedentes de parte del planeta. Esto a nivel geopolítico y por supuesto ambiental va a tener unas repercusiones muy importantes. En China se han dado cuenta que ellos son grandes productores de ciertos residuos (papel, cartón y plásticos principalmente) y de ahí de la decisión de restringir la importación de estas materias de desecho. Esta decisión afectaría al mundo occidental sobre todo a EEUU que exporta un tercio de la basura que produce (la basura compactada se mete en contenedores y se manda a China). Sigue leyendo

Naturalmente, es arte

Una de las grandes tragedias que empezó a manifestarse hacia la segunda mitad del siglo pasado, fue el progresivo abandono de los entornos rurales, en pro de una creciente demanda de mano de obra de las industrias, la expansión de las ciudades y el asentamiento predominante de las zonas costeras. Así las zonas interiores que en tiempos pasados fueron grandes generadoras de riquezas agrícolas y ganaderas, primordialmente, ahora están prácticamente reducidas a algo simbólico. De hecho si miramos los indicadores de natalidad de ciertas poblaciones en algunos municipios de la piel de toro podríamos hasta escandalizarnos.  Sigue leyendo

En este puente apliquemos los principios de la conducción ecoeficiente

En estos días se producen grandes movilizaciones de españoles, bien por retornos a los lugares de residencia bien por movimientos vacacionales. Estos desplazamientos pueden llevarse a cabo utilizando los transportes públicos o bien por medio de utilitarios. Sobran las palabras decir que siempre es más sostenible emplear medios colectivos en desplazamientos, pero desde estas líneas voy a trazar algunos consejos recordatorios para el impacto en la calidad del aire por nuestros vehículos sea lo más suavizado posible. Sigue leyendo

Ozono, esa molécula “buenomala”

ozono_commons.wikimedia.org1320 × 1120Es bien conocida por todo el mundo la problemática ambiental de la progresiva desaparición de la capa de ozono. Pero también es cierto que existe un lado oscuro en esta molécula.  Si bien el ozono de la estratosfera, las capas altas de la atmósfera, es el que deberíamos por todos los medios de conservar, otra manifestación de la molécula puede causar problemas de salud a la población. Y de ahí esa pequeña licencia en rebautizar esta molécula como “buenomala”.

Existen diferentes manifestaciones de este compuesto que se considera como un oxidante enérgico. El O3 “bueno”, como dijimos, se encuentra en la estratosfera y precisamente su función vital es la de la protección frente a la llegada sin control de radiaciones ultravioleta de nuestro astro rey. Así pues es considerado una capa protectora. Sigue leyendo

Agrotóxicos, una lacra en Argentina

El arte como forma de expresión y comunicación de las emociones humanas ha servido desde hace miles de años para transmitir esos sentimientos, tan propios del hombre, como son el amor, el dolor, la muerte o la desesperación. Quienes mejor que Goya o Pablo Picasso supieron transmitir por medio de sus pinturas, la sinrazón de las guerras y otras formas de barbaries de nuestra especie.

En nuestro siglo, la era de las comunicaciones, de los ritmos vertiginosos que nos atrapan en la globalización, son otras formas, igualmente de una belleza abrumadora, las que muchas veces, captan la atención. La fotografía es una de ellas. Este medio ha dado en las últimas décadas artistas de la talla del brasileño Sebastião Salgado y del argentino Pablo Ernesto Piovano. Y es que estos artistas han sabido retratar la naturaleza devastada por el hombre en el primer caso, o el reflejo de las enfermedades causadas por el uso inadecuado de la química sintética en el segundo. Sigue leyendo

Chernobyl, la naturaleza después de treinta años

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Este año es de doble efeméride para Chernobyl, por un lado el 30 aniversario de su recordado accidente y por otra razón la finalización del segundo sarcófago que cubrirá al primero (casi a punto de hundirse) y garantizar la seguridad por un siglo.

26 de Abril del 1986, un aumento súbito de potencia en el reactor número 4 de la central de Chernobyl, se produjo la explosión del hidrógeno acumulado dentro del núcleo por sobrecalentamiento. Posteriormente, un incendio que duró diez días. Los datos son escalofriantes. Más de 800.000 personas para acabar con la catástrofe, los “liquidadores”, terminaron enfermos o muertos en su mayoría. Más de 130.000 personas fueron evacuadas de la zona, aunque hay algunas, la mayoría gente mayor, que ha decidido continuar a vivir en su pueblo de toda la vida a pesar de la contaminación radiactiva. Se estima que la esperanza de vida en Ucrania, que era de setenta y nueve años a los últimos años de la Unión Soviética, cuando ocurrió el accidente, será de cincuenta y cinco años en 2020 a causa de sus efectos. Sigue leyendo